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jueves, septiembre 10, 2009

Se va a acabar la acampada libre en Ons

Siento ser repetitivo copiando y pegando artículos de El País, pero este creo que es muy interesante y nos toca de cerca:

Los campistas de Ons se rebelan
El patronato das Illas Atlánticas defiende la privatización de la acampada, hoy libre

SILVIA R. PONTEVEDRA - Santiago - 10/09/2009

Cuando se enteraron de que el Parque Nacional da Illas Atlánticas pretendía convocar un concurso para privatizar la gestión del cámping de Ons, los usuarios acordaron levantarse en defensa de la acampada libre "pero controlada". Ahora, formalmente constituidos en la Asociación Cultural Acampa en Ons, tienen una web (www.acampaenons.org) y un sello en el que aparece una tienda de campaña con una gaita pintada en la tela. Es una tradición, ésa de venir a Ons con el instrumento, porque en la isla, todo el mundo lo dice, suena mejor la música. Debe de ser cosa del aire que azota una cara del archipiélago y sólo acaricia la otra.

Claro que el viento, en Ons, también invita a la discordia. Los 70 habitantes censados llevan mucho tiempo divididos en dos bandos, personalizados en dos líderes y materializados en un par de restaurantes, el Checho y el Acuña, y otro par de navieras, vinculadas a los bares, que transportan pasajeros a la isla. Todos, a su vez, pero cada cual a su manera, se enfrentan a diario con las trabas que les impone la Administración por eso de que viven en un parque nacional. Pero el simple hecho de ser una isla y de haber agua de por medio también les vale para burlar las decisiones que se toman en Vigo (en la sede del parque) y en Santiago (en la Consellería de Medio Rural, que con Feijóo ha pasado a tener las competencias).

A lo largo y ancho de las 416 hectáreas que mide la isla principal, cualquier excusa alimenta el desencuentro. Y la última es la privatización del cámping, una amenaza que en realidad planea sobre Ons desde hace dos años, cuando la decisión dependía del Ministerio de Medio Ambiente. Un bando en la isla defiende que la acampada libre es un desmadre, porque se juntan ahí "hasta 800 campistas" sin control en una noche. El otro opina que detrás de estas declaraciones se esconde el propósito de algún vecino de hacerse con la gestión del cámping. Pedro Pupas, portavoz oficial de Acampa en Ons, en la misma línea, recuerda que para acampar hace falta un permiso y que el parque nacional sólo da 200 licencias por día. "Otra cosa es que se cuele alguno, como mucho diez, pero eso también pasa en los cámpings privados".

"En Ons", sigue contando, "hay problemas con el botellón, pero nadie puede decir que la culpa sea de la acampada libre, porque en Cíes el cámping es privado y también hay líos y hay botellón". Pupas, que prefiere aparecer con el apodo porque trabaja "para la Administración", asegura que "las broncas que se montan muchas veces son por culpa de los turistas que se alojan en las casas de alquiler". En Ons "hay 50 casas que se alquilan", revela el portavoz de los campistas, a pesar de que es una práctica ilegal, porque "si la casa no es tuya no la puedes alquilar". Los habitantes de Ons, llamados siempre colonos, son, en realidad, usuarios en vida de aquellas casas. Y mientras la propia Xunta se demora en poner en orden las leyes sobre los colonos, el usufructo puede heredarse, pero nunca alquilarse. Cuando el turista le pide una factura por sus días de estancia, algún hostelero que arrenda habitaciones le extiende un recibo por "cinco comidas" porque a ojos de la Administración no alquila nada.

"Soy silencio, soy del viento, soy melodías y gestos / soy de todos, soy de nadie, y así quiero seguir siendo", reivindica un poema de Alfonso Fernández que recibe al visitante en la web de los campistas. "Nosotros no es que no queramos pagar", aclara Pupas. "Al contrario, si dando dos euros contribuimos a solucionar los problemas de la zona de acampada do Chan da Pólvora, que se arreglan con cuatro duros, los daremos encantados". En el recinto hay cinco retretes de ésos que hay que abordar en cuclillas y seis duchas. A falta de otro personal, los limpia el vigilante de recursos naturales puesto en la isla por Tragsa. En la caseta de madera del cámping, este empleado se reparte las tareas de control con los trabajadores del servicio contraincendios. Ninguno de ellos, si hay bulla, tiene potestad para multar o expulsar.

La plataforma se reunió ya con todas las autoridades, las de la Xunta y las del parque, y consiguió arrancar al nuevo director general de Conservación da Naturaleza, Ricardo García Borregón, el compromiso de "estudiar" la regulación de la acampada bajo gestión de la Xunta. Pero unos días después, Fernando Garrido, presidente del patronato das Illas Atlánticas, también recién nombrado, declaraba que "la única manera de que funcionen las cosas es bajo supervisión privada". Los campistas lanzaron entonces un SOS a través de Internet y convocaron una protesta ante la sede del parque en Bouzas hace una semana. Leyó el manifiesto otro campista, el cantante Tonhito de Poi, y cuando a la salida del turno de mañana se les juntaron los trabajadores de Barreras y Citroën, llegaron a ser 185 manifestantes.

Por mi parte, yo me he inscrito en la Asociación Cultural Acampada en Ons

lunes, junio 15, 2009

El puerto de Vigo en Repor TVE


Estos días están emitiendo en Repor de TVE un reportaje sobre el puerto de Vigo, desde el naval, el puerto pesquero al puerto de contenedores. Siempre interesante cuando se trata de Vigo.

En el siguiente enlace lo podéis ver

miércoles, mayo 20, 2009

Grande PINTO!!

Ante el que pueda pensar que voy a poner el tipico fragmento de Pinto dedicándole la copa del rey a la aficción del Celta se equivoca...esto es mucho mejor sin duda.
Os pongo en situación:
Entrevista antes de la final de copa, en la que le preguntan varias chorradas típicas(http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=611512&idseccio_PK=803&h=)y finalmente le hacen la pregunta clave

"...¿Ha ganado algún título?

El Zamora y la Intertoto."

GRANDE PINTO
HALA CELTA

viernes, marzo 30, 2007

Vigo


Guardo en mi memoria la imagen de Xaime Isla Couto saliendo hace muchos años, con cierta dificultad, de un utilitario canijo y proclamando con una enorme sonrisa "Eu son un caos creativo", lo que cualquiera que conozca al viejo abogado galleguista no podría negar. Casi en el mismo momento pensé que ese podría ser el mejor lema para Vigo. Lo pensé porque ese es, sin duda, el carácter de la ciudad, pero también porque es de ese sentimiento del que se sienten orgullosos los vigueses. Si hubiese un patriotismo vigués tendría que pivotar sobre ese dinamismo caótico que los vigueses han hecho marca de identidad.
Vigo, de hecho, es, hoy por hoy, el sitio de mayor agitación urbana de Galicia. Recorrer sus calles es tener esa experiencia de amalgama humana, confusión y velocidad que distingue a las verdaderas ciudades de aquellas otras que discurren con el tiempo más lento de la provincia. A mis ojos de hombre de la Terra Chá, más rústico y enjuto, Vigo es el lugar que contradice con mayor claridad una cierta repetida idea de lo que es ser gallego.
Para empezar, los vigueses tienen un punto macarra. Tal vez es un efecto del carácter inconexo, nervioso y posiblemente un poco frustrante de la desorganizada experiencia urbana, pero lo cierto es que he encontrado en Vigo ejemplos de una cierta chulería proletaria, o maneras de ejecutivo expeditivo, que rara vez es posible encontrar en otros puntos del país. Los vigueses tienden a una claridad que tal vez sería juzgada extravagante y hasta desconcertante unos kilómetros más al norte. Dan el efecto de que, con ellos, no hay tiempo que perder. La lentitud agraria no casa bien con la rapidez que han de tener los negocios.
Y sí, Vigo, podría ser la Barcelona del Atlántico que con mucha visión y sentido común reclamaba a comienzos del siglo XX Antón Villar Ponte. En Vigo la gente da la impresión de que se levanta todos los días con el afán de recoger unos euros antes de que lleguen al suelo. Vendiendo chatarra, haciendo coches, exportando granito o preparando congelados o gambas con gabardina los vigueses se las ingenian para enriquecerse a la mayor rapidez posible. Eso hace que Vigo tenga un cariz burgués y obrero mucho más nítido que cualquier otro lugar de Galicia.
Esta facultad para pillar las cosas al vuelo debería ser motivo de satisfacción para los vigueses pero, por algún raro motivo, no sucede así. A veces uno tiene la impresión de que, así como idealmente muchos coruñeses querrían ser madrileños, los vigueses sufren cierto complejo de no ser coruñeses. De hecho, al parecer, el nacionalismo y la izquierda local le dejó el gobierno a la derecha porque alguien soñaba que lo que necesitaba Vigo era un clon de Paco Vázquez. La fascinación que ha causado ese hombre en la Galicia contemporánea es ininteligible.
Sería un error. Vigo no tiene nada que ver con A Coruña. Ni por su historia, ni por su sociología o economía guardan las dos ciudades parecido alguno. A Coruña es un ciudad muy estructurada, de elites muy definidas, tanto que tal vez basta con que se sienten cinco personas a una mesa para decidir, por ejemplo, hacer un puerto exterior (de coste muy superior a la Cidade da Cultura y de oportunidad tan discutible, cosa de la que nadie habla, ahora que tanta gente que calló como un muerto en el pasado le ha cogido el gusto a parlotear ) y, de paso, una gran operación urbanística en los terrenos del puerto actual.
Eso mismo sería más impensable en Vigo, lo que es más bien una virtud que un defecto. Precisamente, lo que hace de Vigo un buen laboratorio de la Galicia del futuro es que goza de una ligereza, de una ausencia de amarres que le da una mayor versatilidad que cualquier otra ciudad en Galicia. Es cierto que la exagerada dependencia de Citroën no puede sino levantar incertidumbres, pero no creo que quepan dudas de que Vigo va a protagonizar el futuro del país.
Eso plantea dos aspectos. Uno, que las elites políticas y económicas de Galicia aún no son del todo conscientes de este hecho. Incuestionable, cuando uno piensa, además de en su industria, en el agregado urbano que rodea Vigo, o en su pirámide demográfica. El segundo, que Vigo todavía necesita un punto de cocción, y ser más lúcida y ambiciosa acerca de su futuro. Está, a mi parecer, en el camino de fraguar y reconocerse en su auténtico carácter y vocación, pero todavía le falta ese pequeño elemento de Ilustración que la levante de un localismo estrecho.
Un último punto: ¿por qué alguien no se decide a iniciar la rehabilitación del barrio comprendido entre el Berbés y la Praza da Constitución? ¿Acaso nadie entiende lo estupendo que es?

por ANTÓN BAAMONDE "EL PAIS" 26/03/2007